El dilema del río Mayo: ¿es posible restaurar su biodiversidad de forma natural?

Liberar un gasto ecológico desde la presa es inviable legal y técnicamente; La propuesta es el proyecto integral de reforestación y justicia social para el repoblamiento verde del cauce.

Por Emilio Borbón Willis

Navojoa/VdM, 22 de septiembre

 

Se han escuchado voces que claman por la asignación de un Gasto Ecológico al río Mayo con el propósito de recuperar su vegetación y su biodiversidad; sin embargo, esto no es viable por las siguientes razones:

Primero, el agua de la presa está legalmente concesionada a los usuarios de los módulos de riego, y la disponibilidad suele ser menor que el volumen autorizado; en otras palabras, la ley lo impide.

Segundo, aun cuando se lograra asegurar un volumen considerable-digamos, 100 millones de metros cúbicos al año- tampoco se resolvería el problema.

Si calculamos el gasto instantáneo, es decir, el caudal que se vertería desde la presa hacia el río, ese volumen equivaldría a 3.16 metros cúbicos por segundo (3,160 litros por segundo), una cantidad insuficiente para llegar siquiera a la Presa Derivadora de Tesia, punto donde comienza la problemática.

Para reactivar la biodiversidad del río Mayo de forma puramente natural, tendríamos que vaciar todo el almacenamiento de la presa en su cauce, lo que implicaría suspender las siembras, la actividad económica que da vida a toda la región del Mayo.

Tenemos que volver a vestir de verde el pulmón natural del Valle del Mayo, y esto solo podemos lograrlo aplicando inteligencia, experiencia y conocimiento técnico en el manejo del agua- tanto del río como de la red de canales mayores y menores-, combinando lo técnico con lo legal, sin descuidar el aspecto social y económico.

Esa solución viable se encuentra en el proyecto de reforestación que he propuesto. Este esquema requiere únicamente 18 millones de metros cúbicos, los cuales permitirían ampliar en 1,800 hectáreas el área irrigada del Distrito de Riego y beneficiar a 1,000 familias indígenas mayos que habitan a ambos márgenes del río, desde Las Pilas, en Tesia, hasta La Primavera, en el municipio de Huatabampo, integrándolos formalmente al padrón de usuarios del Distrito.

El proyecto contempla establecer 25 árboles por hectárea en una franja de 200 metros de ancho por 9,000 metros de largo (equivalente a las 1,800 hectáreas). Se dispondrán líneas de plantación cada 20 metros, con una separación de 20 metros entre cada árbol- diez árboles por línea, distribuidos cinco en cada margen del río-, dejando un espacio libre de 40 metros al centro del cauce.

Esto permitirá el libre tránsito de los escurrimientos pluviales provenientes de arroyos ubicados aguas abajo de la cortina de la presa, un volumen no concesionado que debe continuar su curso natural por el río Mayo.

Entre los beneficios colaterales para los posesionarios de terrenos ribereños destaca la regularización de la tenencia de sus predios, al recibir su título de propiedad por parte de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu).

Asimismo, obtendrán el derecho al agua de la presa y de la batería de pozos del Distrito de Riego por parte de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) al ser ingresados como usuarios, además de ser contemplados en el programa Sembrando Vida y en el marco del Plan de Justicia Mayo, ya que en su mayoría se trata de indígenas de esta etnia que históricamente han carecido de acceso legal al agua de su río ancestral.

PD: En la gráfica se muestra un tramo de apenas un kilómetro, de los 90 kilómetros contemplados en un proyecto que equilibra con rigor lo técnico, lo legal, lo social, lo económico y lo político.

 

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