Investigadores utilizan garbanzo plagado, paja de trigo y vaina del mezquite para crear empaques sustentables que sustituyan al plástico.
Navojoa/VdM, 07 de julio

Investigadores de la Unidad Académica Navojoa de la Universidad Estatal de Sonora (UES) trabajan en un estudio para aprovechar los desechos de granos de garbanzo infectado y la vainas del mezquite (péchita), con el objetivo de crear un biomaterial que permita prolongar la vida en anaquel de frutas y verduras.
El investigador José Luis Espinoza Acosta explicó que se busca aprovechar estos materiales —considerados desechos y sin valor comercial en la región— para elaborar un producto útil con aplicaciones potenciales para conservar alimentos de una manera más natural.
En el proyecto, denominado “Elaboración y evaluación de las propiedades mecánicas, estructurales y antimicrobianas de biopelículas a base de garbanzo infestado por insectos plaga, residuos de vainas de mezquite (Prosopis juliflora) y extractos de cáscaras de cocos (Cocos nucifera)”, en este proyecto participan el Centro de Investigación en Materiales Avanzados (CIMAV) de Chihuahua, la Universidad de Sonora (Unison Hermosillo) y la Universidade da Coruña, España (Campus Industrial de Ferrol), teniendo como sede principal a la UES Navojoa.
“En este momento estamos en la primera fase; es un proyecto que se aprobó hace seis meses y que iniciamos en enero. Afortunadamente, la Universidad Estatal de Sonora lanza convocatorias anuales para que los investigadores sometan sus proyectos, apoyando con recursos financieros para comprar reactivos, materiales y equipos”, señaló el investigador.
Actualmente, el equipo liderado por el doctor Espinoza trabaja en la preparación de la materia prima.

“Tenemos que separar los componentes del grano de garbanzo, que contiene proteínas, carbohidratos, almidones, grasas y cascarilla; por ahí es donde debemos iniciar”, detalló.
La meta es aprovechar estos componentes para obtener biopolímeros útiles para formar un biomaterial tipo película.
Este desarrollo podría emplearse en la fabricación de bolsas, empaques o cualquier objeto que sirva para contener, proteger y transportar alimentos.

“El estudio no solo busca presentar alternativas que ayuden a reducir el uso plástico derivados del petróleo que tanto contaminan, sino crear nuevos materiales a partir de componentes que nos da la naturaleza. Queremos aprovechar los desechos regionales, como el garbanzo infectado por plagas, las vainas del mezquite y la paja de trigo. Extrayendo sus polímeros y dando aplicación a estos residuos podemos darles un segundo uso, pero para eso necesitamos de la ciencia: para transformarlos y convertirlos en algo útil”, concluyó.