Damnificados de Chirajobampo subrayan que la ayuda gubernamental se limitará a casos de pérdida total de vivienda, dejándolos sin respaldo para recuperar enseres y colchones perdidos.
Por Ramón García y Teresa González/VdM
Chirajobampo/VdM, 03 de octubre

El apoyo ofrecido por las autoridades sólo será para las familias que perdieron por completo su vivienda, acusaron vecinos de Chirajobampo, a quienes informaron presuntos “servidores de la nación”.
Martha Escalante, vecina del sector norte del poblado, ubicado en la comisaría de Bacabachi, lamentó que la ayuda no sea pareja para todos los afectados, opinión compartida por Martín Manuel Enríquez Camacho, a quien- según contó- el encuestador le indicó que no era candidato al subsidio por tener “una casa buena”, con techo de concreto, piso y enjarrada.

Por tener casa buena…
“Nosotros también resultamos afectados, pero el encuestador ya me dijo que no entrábamos por tener una casa buena. Tenerla así me ha costado mucho esfuerzo, levantarme a trabajar a las 4 de la mañana”, narró el agricultor.
Con tristeza, Martín Manuel sacó ayer a la orilla de la calle principal del pueblo varias bolsas negras grandes repletas con ropa húmeda, un colchón mojado y restos de una cama.
El ambiente en Chirajobampo, al igual que en Bacabachi-poblados separados por el bordo de la Carretera Internacional-, también es de desesperanza y tristeza al ver los daños ocasionados al patrimonio familiar por la inundación.


Lo nunca visto…
“En mis años de vida no había pasado esto, incluso con mis papás”, relató Martha Escalante, quien esperaba ayuda para recuperar los enseres perdidos, pero a quien -de nuevo- un “servidor de la nación” le dijo que el programa operaba exclusivamente para quienes sufrieron la pérdida total de sus viviendas.
“Nosotros lo perdimos todo, pero la casa aguantó. A eso de las 2 de la mañana nos llegó el agua. Subió mucho, no alcanzamos a poner nada a salvo. Nos amanecimos entre el agua arriba de una mesa en el porche de la casa”, contó Martha.

Aceptó que por parte de las autoridades recibió apenas una despensa, la cual agradeció, aunque admitió que resultará insuficiente para cubrir las necesidades urgentes de su familia, compuesta por su esposo, Tomás Yocupicio, y sus dos hijos.
“No tenemos para limpiar la casa, el agua se llevó todo: escobas, trapeadores, muebles, enseres. Nos dejó sin nada”, lamentó la mujer.
Por fortuna, familiares que viven en otras comunidades no afectadas los han apoyado con ropa, la cual también comparten con otros vecinos del pueblo que también perdieron su patrimonio.

Sin embargo, el impacto de la inundación no solo se mide en pérdidas económicas, sino también en el golpe emocional a la generación que le tocó vivirla. Una parte del pueblo carece de agua potable y, lo más preocupante: la inundación colapsó las letrinas.
Actualmente, algunas personas hacen sus necesidades en el monte, mientras que otras colocan bolsas en baldes para posteriormente enterrarlas o arrojarlas a solares baldíos.
“Ahora vienen las enfermedades. Nos expusimos mucho a la humedad, a las aguas contaminadas”, advirtió otra vecina, que pidió omitir su nombre.
Comentó que la crecida reventó un reservorio de aguas negras de una granja porcina que opera en el punto conocido como “El Calvario”, ubicado a 1.5 kilómetros al oriente de Bacabachi, además de derribar las letrinas de los hogares inundados.

La paradoja…
Durante el recorrido por el área dañada se apreció a personal de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) rehabilitando los servicios domiciliarios afectados y colocando medidores digitales.
Meses atrás, Martha había solicitado el cambio del transformador que abastece de energía eléctrica a unas 10 familias de su sector, esto debido a los constantes “bajones de luz” que dañaban sus aparatos.
“El agua tumbó el poste y al parecer se quemó el transformador”, comentó Martha.

“Un empleado de la Comisión me dijo: ‘Señora, ya le vamos a cambiar el transformador para quitarse de problemas’”.
“Yo sólo le respondí: ya para qué, ya no tenemos aparatos que conectar”.
