A través de un proyecto financiado por la Secihti, transfieren semillas ancestrales del semidesierto de Coahuila hacia Sonora.
Hermosillo/VdM, 12 de julio

Investigadores de la Universidad de Sonora (Unison) y de la Universidad Politécnica de la Región Laguna (UPRL), con sede en Torreón, Coahuila, iniciaron un proyecto para el desarrollo de Agricultura Regenerativa con Materiales Autóctonos de Maíz y Frijol en Suelos Semidesérticos.
El programa se implementará en las comunidades indígenas de los Seris (Sonora) e Irritilas (Comarca Lagunera), con el objetivo de promover la soberanía alimentaria, la agricultura sustentable y el bienestar comunitario.
Para ello, se busca fortalecer la producción de alimentos mediante el rescate y aprovechamiento de semillas nativas adaptadas a condiciones extremas de temperatura y salinidad.
Como parte de esta colaboración, el profesor investigador José Guadalupe Luna Ortega, de la UPRL, se encuentra en Sonora realizando una estancia posdoctoral en el Departamento de Agricultura y Ganadería (DAG) de la Unison.
Una respuesta…
El académico asesor de la Unison, Edgar Omar Rueda Puente, explicó que esta iniciativa surge de una convocatoria nacional de la Secretaría de Ciencias, Humanidades, Tecnologías e Innovación (Secihti) dirigida a comunidades originarias.
Dicho programa impulsa a investigadores de distintas instituciones a desarrollar proyectos que respondan a las necesidades del país mediante la transferencia de conocimiento y tecnología.
“Desde hace más de una década mantenemos una estrecha colaboración con la Universidad Politécnica de la Región Laguna. A partir de esa relación construimos un proyecto para unir los esfuerzos productivos que desarrollan comunidades indígenas de distintas regiones del país y compartir experiencias que contribuyan a fortalecer su desarrollo”, expresó Rueda Puente.
Detalló que uno de los principales vínculos de la iniciativa es la participación activa de la comunidad indígena Irritila, de donde es originario el doctor Luna Ortega, situación que permitió establecer un fructífero intercambio de experiencias con la comunidad Comca’ac.
El investigador universitario señaló que la propuesta responde a las políticas nacionales orientadas a fortalecer la independencia agroalimentaria, especialmente en la producción de cultivos básicos como maíz, frijol, sorgo y arroz.
Al respecto, explicó que las comunidades irritilas conservan alrededor de diez variedades autóctonas de maíz que han desarrollado características de gran valor agronómico, como la tolerancia a altas temperaturas y a suelos salinos. Estas cualidades representan una alternativa viable para enfrentar los efectos del cambio climático.
“Vamos a transferir esos materiales vegetativos hacia la comunidad Seri para establecer parcelas demostrativas donde puedan producir tanto maíz para elote como maíz para grano. Buscamos ampliar sus alternativas productivas, ya que, si bien su principal actividad económica ha sido históricamente la pesca, también existe interés por fortalecer la producción agrícola para contribuir a su seguridad alimentaria”, comentó.
Acompañamiento comunitario…
Rueda Puente destacó que la iniciativa no se limita a introducir nuevas técnicas de cultivo, sino que contempla un proceso integral de acompañamiento comunitario, donde el conocimiento científico se comparte mediante capacitación y educación.
“Cuando hablamos de transferir tecnología no solamente llevamos un paquete tecnológico, también implica educar sobre alimentación saludable, hidratación, actividad física, descanso, manejo del estrés y todos aquellos aspectos que forman parte de una mejor calidad de vida”, indicó.
Entre los resultados esperados se encuentran la publicación de artículos científicos y de divulgación, la elaboración de un libro con capítulos especializados, la formación de estudiantes de posgrado y, principalmente, que las familias de la comunidad adopten este sistema de producción en sus propios hogares.
El académico detalló que inicialmente se trabajará con una comunidad piloto, con la expectativa de que cada familia pueda establecer pequeños bancales en los espacios disponibles de sus viviendas para cultivar entre 50 y 60 plantas de maíz, fortaleciendo así su autosuficiencia alimentaria.
Finalmente, subrayó que la participación de la Universidad de Sonora en este tipo de iniciativas refleja el compromiso de la institución con la generación de soluciones científicas aplicadas que contribuyan de forma directa al desarrollo de las comunidades indígenas.
*Con información de Elías Quijada