El aniversario de los ataques atómicos en Japón recuerda la devastación humanitaria y el peligro que representa la actual carrera armamentista global.
Navojoa/VdM, 09 de agosto

Hace 81 años, la historia de la humanidad cambió en cuestión de segundos con el lanzamiento de las bombas atómicas sobre la ciudad de Hiroshima y Nagasaki, Japón.
La primera fue detonada a las 08:16 horas del 06 de agosto en la ciudad de Hiroshima, que se convertió en el primer asentamiento humano en sufrir el estallido de un artefacto nuclear.
La bomba fue lanzada desde el bombardero estadounidense B-29 Enola Gay. En esa primera ciudad se estiman cerca de 80 mil muertes instantáneas y 35 mil heridos, a los que se sumaron más de 60 mil fallecimientos posteriores debido a los efectos de la exposición a la radiación.
La Fat Man…
En el caso de Nagasaki, el impacto de la bomba apodada “Fat Man” resultó igualmente devastador.
Provocó la muerte inmediata de más de 70 mil personas, además de miles de víctimas adicionales a consecuencia de las quemaduras, el impacto mecánico y las secuelas radiológicas a largo plazo.
A más de ocho décadas de esta tragedia, la efeméride obliga a realizar una pausa y reflexionar sobre el futuro de la humanidad y el peligro constante que representa la reactivación de la carrera armamentista en el escenario geopolítico mundial.
La preservación de la paz y el desarme nuclear siguen siendo la mayor responsabilidad ética de la sociedad contemporánea.
*Foto cortesía: Claudia Prodan