En Sonora no aplica como se propone.
Por Emilio Borbón Willis
Navojoa/VdM, 26 de noviembre

Han sido varias las personas que me han pedido que emita mi opinión sobre la Nueva Ley Federal de Aguas. La necesidad de esta opinión surge en virtud de que Sonora es un “foco grande y rojo” en el mapa hidrológico nacional. Se debe ver con lupa cada una de las reformas propuestas, las cuales deben basarse en un estricto análisis técnico.
Me referiré a la actualización de las 3,000 concesiones vencidas en Sonora, pero no estoy de acuerdo en la forma como pretenden hacerlo, así nada más, sin un análisis caso por caso.
Yo veo esta situación de mayor importancia que el tan mencionado Programa de Modernización de los Distritos de Riego del Yaqui y Mayo, y lo sustento en lo siguiente.
Supongamos que modernizamos toda la red de distribución del Valle del Mayo. Esos volúmenes que se infiltran en la red de distribución en tierra, en un distrito cuyo acuífero está sobreexplotado, son una cuota vital para la segunda fuente que tenemos: el agua de los pozos agrícolas. Si se piensa en el dinero y no en la gente, bajo una visión empresarial, es una pérdida.
Pero, pensando en forma social, estos volúmenes son de vital importancia para la única fuente de agua de consumo humano dentro del Distrito de Riego.
Pensemos: si vamos a reducir la muy considerable cuota de recarga inducida al acuífero con el revestimiento de la red de distribución y, por otro lado, renovamos las concesiones de extracción de agua del acuífero —algunas ya agotadas por la sobreexplotación del mismo—, estaremos agravando la situación.
Primeramente, se deben agrupar las concesiones de uso agrícola, que son las que más agua explotan:
A.- Concesiones vencidas y emitidas al sector ejidal.
B.- Concesiones vencidas y emitidas al sector privado.
C.- Concesiones en cada uno de los sectores a personas físicas y morales.
D.- Concesiones en cada uno de los sectores con alumbramiento y sin alumbramiento, es decir: pozo con obra civil ya construida y sin construir.
E.- Pozos agotados y no agotados, etc.
Con toda esta información se tiene un criterio de la relación de concesiones que se deben renovar, siendo esta la oportunidad de rescatar parte de la sustentabilidad del acuífero del muy agotado Valle del Mayo.
Esto implica rescatar volúmenes que se autorizaron en forma ilegal y por medio de sobornos por el organismo de cuenca más corrupto del país: el Organismo de Cuenca Noroeste (OCNO) de la Conagua. Ya lo dijo AMLO y lo reafirmo yo.
Propongo que el gobierno del Estado pida al Gobierno Federal reactivar el Programa de Adquisición de Derechos de Uso de Agua (Padua), el cual se implantó durante el gobierno de Eduardo Bours Castelo (2003-2009), y que fue prácticamente un desvío de recursos, ya que se pagaron e indemnizaron pozos ya secos en el norte del estado.
Se prefirió pagar concesiones en lugar de renovarlas, sin que existiera un estricto análisis a quienes ya tenían construido su pozo ni se protegiera a los ejidos.
Dejar de extraer volumen en un acuífero es la mejor y más barata forma de modernizar y de ahorrar.
Urge una auditoría hídrica en Sonora, ya que es la única forma de tener información técnica, evitando controversias como la actual en el Río Sonora.
La reforma a la Ley de Aguas en Sonora no aplica en la forma propuesta actualmente.
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