La buena disposición de Durazo hacia el Fuerte-Mayo

La deuda histórica del sur de Sonora: el reto de regularizar los derechos de agua en Fuerte-Mayo

Por Emilio Borbón Willis

 

Navojoa/VdM, 09 de abril

 

Al fin, el gobernador Alfonso Durazo se fijó en la región sur del estado, específicamente en la zona Fuerte-Mayo. Esta región posee un amplio potencial para convertirse en un importante polo de desarrollo agrícola, ganadero y turístico.

En materia de agricultura, cuenta con agua ya autorizada por decreto de la Presa Huites (hoy Luis Donaldo Colosio Murrieta). Dicha concesión debió formalizarse desde el día en que la presa entró en operación, el 14 de diciembre de 1995, bajo el mandato del presidente Ernesto Zedillo.

Esto lo sé yo, pues redacté el discurso de agradecimiento que pronunció un campesino del ejido Teniente Juan de la Barrera. Él era, en ese entonces, el presidente del Comité Prodistrito de Riego; proyecto que no se concretó, provocando que, a la fecha, los productores no sean usuarios oficiales de agua, ya que no están inscritos en el Registro Público de Derechos de Agua (REPDA). Por esa razón, al ser considerados “irregulares”, no se les asigna presupuesto anual.

Antecedentes…

El Dr. Samuel Ocaña construyó 21.5 kilómetros de canal principal, con una capacidad para regar 50,000 hectáreas; abrió 4,200 hectáreas y construyó 192 kilómetros de canales secundarios. Posteriormente, el Lic. Manlio Fabio Beltrones gestionó la construcción de la Presa Huites.

Mediante un compromiso firmado por Sinaloa y Sonora el 30 de enero de 1992, se etiquetó un volumen de 402.5 millones de metros cúbicos. Restando las pérdidas en el trayecto desde Huites a Sonora, quedan 350 millones de metros cúbicos, suficientes para regar 35,000 hectáreas en los (entonces) 30 ejidos. Esto permitiría un volumen de 100,000 metros cúbicos para cada uno de los 3,500 campesinos (considerando 10 hectáreas por ejidatario), por tal razón, el proyecto del distrito que se realice debe estar estrictamente apegado al decreto original. Si alguien siembra una hectárea de más, es agua que le está arrebatando a otro campesino.
Es necesario “acomodar las calabazas”: Crear el Padrón de Usuarios oficial. Registrar individualmente el derecho de cada uno de los 3,500 usuarios en el REPDA. En otras palabras: si un ciudadano no tiene CURP, no existe para el Registro Único de Población; si un vehículo no está en el REPUVE, es un carro “pafa”. Lo mismo sucede con los usuarios de riego que no pertenecen a los Distritos de Riego o a las Unidades de Riego para el Desarrollo Rural, que son las únicas figuras oficiales para la agricultura de riego en nuestro país.

Si nuestro gobernador realmente desea apoyar a esta región, debe gestionar que la Conagua la oficialice como Distrito de Riego, recibiendo el agua en el kilómetro 26 del canal principal Fuerte-Mayo. Debe también, por derecho de cuenca, solicitar 100 millones de metros cúbicos adicionales para regar las 10,000 hectáreas de los 2,000 campesinos indígenas que se planea ubicar en la zona, conforme al Plan de Justicia Indígena Mayo.

Ante las autoridades de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), señalaré la fuente de dicho volumen para los hermanos mayos.

Es su oportunidad de pasar a la historia, Sr. Gobernador; no la desaproveche. Sea parte de una trilogía de grandes: Ocaña-Beltrones-Durazo. Usted cuenta con los recursos del Plan de Justicia Mayo intactos. Haga, pues, justicia.

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