Un sector importante que, por ignorancia histórica, no se celebra.
Por Emilio Borbón Willis
Navojoa/VdM, 20 de enero

El México posrevolucionario trató de ordenar las cosas en todas las actividades de importancia en nuestro país, siendo dos sonorenses los que sentaron las bases para que el sistema hídrico recibiera la importancia que se merece.
Fue así como el Gral. Álvaro Obregón, el 1 de marzo de 1921, creó la Dirección General de Irrigación, a cargo de la Secretaría de Agricultura y Fomento, que estaba bajo la responsabilidad de otro alamense, Alejo Bay.
Sin embargo, el otro sonorense que le siguió en la magistratura nacional, el Gral. Plutarco Elías Calles, consideró que era de mucha más importancia el tema del agua, creando la Comisión Nacional de Irrigación con su ley propia.
Por tal motivo, se reconoce a la Comisión Nacional de Irrigación como el origen del sector hídrico en México, siendo su fecha histórica el 27 de enero de 1926.
De esta manera, estamos cumpliendo cien años de un sector tan importante que, por ignorancia histórica, no estamos celebrando.
Nace la SRH…
Posteriormente y aun cuando en su estado llueve diez veces más que en Sonora, un veracruzano que llegó a la presidencia vio que incluso los sonorenses se habían quedado cortos en darle la importancia que tiene el agua; elevó al rango de secretaría a la comisión creada por Elías Calles, naciendo así la Secretaría de Recursos Hidráulicos.
Esta institución construyó la mayoría de los 86 distritos de riego del país y creó la mayoría de las 25,000 unidades de riego de México, que riegan 3.5 millones y 2.5 millones de hectáreas, respectivamente.
Nuestro México cuenta con poco más de 200 millones de hectáreas; sólo unas 70 millones de ellas son susceptibles de siembra, ya que las regiones más extensas y planas tienen un régimen pluviométrico donde es imposible mantener cultivos con éxito por falta de lluvia.
El régimen pluviométrico de México es conocido gracias al Servicio Meteorológico Nacional, que instaló desde la década de los cuarenta una gran cantidad de estaciones meteorológicas que medían diariamente la lluvia, la temperatura, la intensidad de los vientos y, sobre todo, los escurrimientos de los ríos y arroyos más importantes de nuestro país.
La medición de las corrientes dio información muy valiosa que calculó que el volumen total anual de escurrimiento en México es de 355,000 millones de metros cúbicos; sin embargo, actualmente sólo se tiene capacidad en las 136 presas de almacenamiento para captar 51,000 millones de metros cúbicos, por lo que el volumen restante se pierde.
Cada corriente fue evaluada por varios años, lo que les sirvió a los mejores técnicos que ha tenido históricamente nuestro país- quienes laboraron en la extinta Secretaría de Recursos Hidráulicos- con el fin de calcular la capacidad de las presas y el área potencial a regar.
Así se calculó la presa Adolfo Ruiz Cortines, con capacidad de 1,015 millones de metros cúbicos de almacenamiento, y con un período de desfogue cada seis años; mismos que alimentarían al acuífero, manteniendo su sustentabilidad, la biodiversidad y la ecología en el bajo Río Mayo. Lamentablemente, estos útiles desfogues se suspendieron con la sobreelevación de la presa, con los resultados del ecocidio que vemos hoy en el Río Mayo.
La creciente de 1914 dio origen a la Navojoa actual y la creciente de 1949 originó la presa que le da riego a casi 100 mil hectáreas: mil hectáreas por cada año de historia de la irrigación en México que hoy nadie recuerda.