La psicóloga Ana Vega Dolores, inició la actividad por iniciativa propia, y dijo que se trata de aplicar protocolos de intervención en crisis.

La idea es visitar las comunidades rurales que resultaron afectadas por las lluvias que dejó “Polo”, dijo, para que las personas asimilen las emociones de alto impacto.
En la Jornada participaron jóvenes egresados de la carrera de psicología. El objetivo es priorizar la salud mental y el bienestar emocional en las comunidades vulnerables.

Comentó que la intervención comunitaria fue posible gracias a la solidaridad ciudadana, cuyos donativos económicos y en especie proporcionaron las herramientas logísticas indispensables para trasladar el apoyo a las zonas que más lo necesitan.
Comento que durante el primer día de actividades, los brigadistas ofrecieron dinámicas de contención psicológica, escucha activa y soporte afectivo a los habitantes.
“Iniciamos con el corazón a flor de piel por las condiciones en las que quedaron muchas personas, pero también profundamente admirados por su valentía y capacidad de reconstruirse. Somos testigas y testigos de cómo el dolor, cuando se acompaña, es capaz de transmutar”, expresaron los miembros del equipo voluntario al concluir la primera jornada de trabajo.
La organización civil Im Kaari manifestó su profundo agradecimiento a la población por la confianza depositada en esta labor social. Asimismo, reiteraron que el programa continuará activo para seguir cobijando a más familias, recordando que la salud emocional es un pilar fundamental en los procesos de reconstrucción comunitaria.
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