La esposa de Alfredo Ontiveros abrió las puertas de su casa para que observáramos cómo quedó su hogar tras la inundación; mientras recorríamos cada espacio de su hogar contó que se sentía muy triste: “Lo perdimos todo”.
Por Ramón García y Teresa González
Navojoa/VdM, 01 de septiembre

La inundación que provocaron las lluvias originadas por el huracán “Polo” dejaron a cientos de familias con daños en su patrimonio y hubo varias que sufrieron la caída de sus hogares.
Destruyó el patrimonio de al menos 500 personas de Bacabachi, una comunidad en la que habitan más de 2 mil personas, y que luego del desastre se convirtió en un espacio que ya-contaron los afectados “ya no les es seguro” porque el miedo se quedó instalado entre ellos.

Lo perdieron todo…
En Bacabachi, Jaime Yocupicio y su familia perdieron dos cuartos construidos con adobe, así como estufa, refrigerador, cobijas muebles y hasta un par de equipos de aire acondicionado.
“Estuvo feo. Mucha agua. A la casa de mi suegro– aledaña a la suya- el agua le dañó una pared. En mi caso me tumbó dos cuartos”, narró.

En la misma situación se encuentran la familia de Alfredo Ontiveros, que prácticamente se quedó sin nada, con daños que estimó superarían los cien mil pesos.
La casa que comparte con su esposa Antonio y tres hijos y su padre que alcanza los 90 años de edad, quedó prácticamente inservible, como si estuvieran en una zona de guerra.
El agua en su área- cercana al tinaco principal de Bacabachi- alcanzó el 1.60 de altura, por lo que logró salvar sólo lo que traían puesto.
“Fue tremendo. Yo me levanté cuando sentí el agua. Eran como las 2 ó 3 de la mañana. Como pude saqué a mi padre. Fue terrible”, narró.

Sentado sobre un balde, el hombre mira fijamente al oriente, todavía sin digerir el amargo momento de que en pocos minutos perdiera todo su patrimonio.
“La familia se fue al CUM (el Centro de Usos Múltiples) que también está en el agua. Dormieron en ese lugar, entre una ropa que nos enviaron de ayuda. Era lo único seco que había”.

Robos…
Alfredo no se ha movido de su casa, pese al lodo y los daños sufridos. No lo hace por temor a ser víctima de la rapiña.
“Andan duro los cholos entrando a las casas solas. Se llevan lo que pueden. A mí quisieron llevarse dos lavadoras que tengo fuera de la casa. Los paré. Andan duro los robos a las casas abandonadas. Luego lo robado aparece en venta”, comentó.

A punto de ahogarse…
Abelardo Zazueta, vecino de Alfredo, también siente la desesperación de haberlo perdido todo.
“El agua me dañó todo”, narró. “Se descompuso mi refrigerador, la cama, la estufa, los sillones. Todo. Me quedé con las puras paredes, estimo que perdí más de 60 mil pesos en daños”.

El hombre, jubilado, de 65 años de edad, vive solo pegado al cerco de la Escuela Primaria “Emiliano Zapata”, que opera desde los años 50´s, y que también resultó dañada, incluso la fuerza del agua se llevó parte de su cerco perimetral. Su casa está construida en un terreno que rellenó con tierra, de aproximadamente un metro de altura.
“Estoy desesperado”, narró Abelardo, “y así están los demás vecinos que también lo perdieron todo. Nos quedamos sin nada”.
“Era mucha la fuerza del agua. Logré abrir una puerta de la casa y logré salirme, que si no lo hago me hubiera ahogado, el agua subió mucho”.

Un pueblo destrozado…
La escena en los hogares es dantesca, similar a lo ocurrido en Álamos en el 2008 con la inundación sufrida entre el 11 y 12 de octubre por el huracán “Norbert”.
Mujeres y niños se dedicaban la mañana del jueves a sacar y limpiar los muebles que no resultaron con daños severos, a colgar al Sol la ropa y cobijas húmedas, a barrer y trapear los pisos llenos con el lodo que dejó la inundación.

En las calles de Bacabachi la situación es parecedi. Se percibe la tristeza. Grandes encharcamientos, arena por doquier e infinidad de piedras invaden los caminos.

La ayuda está presente en el lugar. Marinos, soldados, policías, personal de DIF y del Ayuntamiento de Navojoa se percibe a través de vehículos cargados con despensas, colchonetas, bolsas con ropa, medicinas.
Sin embargo, para los afectados es tardada. Los gritos de “venga para mi casa para que tome fotos”, persiguen a quien lleva un teléfono en la mano.

Cae viviendas en El Saneal…
En donde también hay desesperación es en el poblado El Saneal, distante de Bacabachi apenas un par de kilómetros y en donde, según comentarios de “bacabacheños”-como se les conoce a los habitantes del lugar- hechos por amigos y familiares sw ese lugar, el agua destrozó una parte del poblado, básicamente la zona aledaña al arroyo de “El Veranito”, como se le conoce al afluente.
Según, confirmaron a ValledeMayo habitantes de El Saneal, la inundación tumbó 12 viviendas, la mayoría construida con adobe y techo de tierra.

La zona más afectada fue la parte oriente del lugar, en la zona comprendida desde el Centro de Salud hasta la salida a El Batayaqui.
“El pueblo quedó dividido en dos. Quienes vivimos en la parte alta (al norte de la calle principal) no fue tan fuerte la inundación, pero quienes viven del otro lado- el sur de la vialidad- les entró mucha el agua. Es la parte baja, quedaron entre el agua”, narró Silvestre, un vecino del lugar.

Un reporte enviado a ValledelMayo por otro vecino, indica que hasta la tarde del jueves había familia que seguían en el desamparo, sin recibir ningún tipo de ayuda.
“Las personas que viven a la salida hacia Batayaqui y cerca del arroyo- un área conocida como “Las Puntas”- familias que perdieron sus casas, sus pertenencias, su ropa y hasta el lugar donde dormir. Algunas de ellas, hasta este momento, no han recibido ningún tipo de apoyo”, señala la denuncia.

Solicitan el apoyo con víveres, ropa, cobijas, colchones, agua, artículos de higiene o cualquier otro apoyo.
Entra el gobierno…
Ayer por la mañana, vehículos de la Marina y Ejército Mexicano lograron acceder a El Saneal por la ruta que conecta al poblado con la Carretera Internacional, a unos dos kilómetros de distancia, y que estaba intransitable debido al elevado nivel del agua del arroyo que pasa a un lado de las vías del ferrocarril.

“Estoy aquí desde el miércoles”, comentó el operador de un trascabo que trabaja para la empresa ferrocarrilera y que acudió a reparar los daños ocasionados por el agua a las vías.
“Anoche la maquina quedó atorada entre el lodo. Tuve que dormir arriba de ella. Ahora (al mediodía del jueves) estoy esperando que la tierra de el punto para comenzar a trabajar y no volver a atorarme”, narró el trabajador miembras consumía sus alimentos arriba del armatoste, parado a un lado del camino que conduce a El Saneal.
