El Piquete del Bitachi

Morena: “Una pura dos con sal”, el escandalo de la juez con cargo partidista; surge bloque en Huatabampo contra los Vázquez y PT; Etchojoa, como la fábula de “Los lobos y los corderos”.

Navojoa/VdM, 25 de mayo

 

 

El caso de la jueza penal del Segundo Circuito en Sonora, Blanca Diva Ponce Caro —electa como secretaria de Finanzas de Morena en Cajeme—, volvió a dejar en claro una carencia que viene arrastrando el Movimiento de Regeneración Nacional: la falta de cuadros preparados y la ausencia de controles en su interior.

Ponce Caro ocupa una alta responsabilidad ante el Poder Judicial y no debió asumir un cargo partidista; su actuar levanta un natural “sospechosismo” sobre la imparcialidad que le exige su función como juzgadora. Este caso no hizo más que darle la razón a la cantaleta de la oposición, la cual señala que la renovación del Poder Judicial se hizo a “modo 4T”, más encuadrada a los designios de los gobernantes en turno que a mejorar el sistema de justicia en favor de los mexicanos.

El Kanias en Huatabampo…

En temas locales, en Huatabampo se están calentando los motores de los partidos políticos ante los potenciales aspirantes al cargo que todavía ocupa Alberto Vázquez Valencia: la presidencia municipal.

Por el lado de Morena, se menciona la formación de un bloque anti-Vázquez y anti-PT (partido que actualmente gobierna el municipio). Dicho bloque lleva como figura principal al exasesor y promotor del propio Vázquez Valencia, un empresario llamado Aldo Valenzuela, a quien – ¡vaya novedad!-  el actual alcalde marginó y desechó una vez alcanzada la alcaldía.

Los astros se han alineado a favor de Valenzuela y su trabajo incluso está siendo muy valorado por otras organizaciones políticas huatabampenses, que no descartan abanderarlo para que los represente en busca de un cargo de elección popular.

De fábula…

Mientras tanto, en Etchojoa las cosas también empiezan a calentarse.

El encontronazo de trenes podría ser encabezado, por un lado, por el actual diputado y dos veces alcalde de ese municipio, Jesús Tadeo Mendívil Valenzuela, quien viene a reclamar su “parcela”, que dejó bajo la administración de Arturo Robles Higuera. Este último no supo darle un toque personal a su gestión y prácticamente lleva dos años con un gobierno incoloro e insípido, políticamente hablando, o como dicen en el ejido: “Le quedó grande el saco”.

El otro tren lo encabeza el actual rector de la Universidad Tecnológica de Etchojoa (UTE), José Félix Gómez Anduro, una figura fresca que ha logrado posicionar a la institución como un referente educativo en el sur de Sonora.

Gómez Anduro es, sin duda, un cuadro interesante; aunque hasta el momento no ha mostrado públicamente interés por buscar un cargo político, aunque sus logros, como el haber logrado aterrizar en su escuela la carrera de Medicina- primera institución pública que lo hace en el sur de Sonora-, lo coloca de forma natural como un fuerte aspirante al máximo cargo del municipio.

Etchojoa es un caso sumamente interesante en lo político y lo electoral. Aquí encuadra a la perfección aquella fábula de Jean de La Fontaine titulada “Los lobos y los corderos”.

El relato, en pocas palabras, cuenta que los lobos, cansados de lidiar contra los perros y el pastor que protegían al rebaño, convencieron a las ovejas de que la raíz de sus problemas eran, precisamente, sus defensores y el “autoritario” pastor, que las encerraba en el corral para controlar sus vidas.

Los astutos lobos les prometieron una alianza de paz eterna, fraternidad y libertad si los despedían. Los corderos, pecando de ingenuos, idealistas y confiados, se dejaron seducir por el discurso del “cambio” y la promesa de una convivencia pacífica. Viendo a los perros como un estorbo innecesario y al pastor como un control restrictivo, decidieron prescindir de sus protectores y elegir al lobo como su nuevo guía, bajo la premisa de que “al darle el poder, cambiaría su naturaleza”. El resultado fue inmediato: tan pronto como el pastor se marchó y los perros fueron encadenados, los lobos mostraron sus verdaderos dientes. Sin defensores de por medio, la manada devoró al rebaño entero a su antojo.

Así están las cosas políticamente en Etchojoa.

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