La verdadera utilidad de la Presa Pilares

De “estafa maestra” hidráulica a la justificación para un nuevo distrito de riego indígena.

Por Emilio Borbón Willis

 

Navojoa/VdM, 18 de mayo

 

La construcción del muro de contención en Los Pilares, Álamos, vino a acabar con una belleza natural que era el orgullo y motivo de la fundación de la comunidad, tras una orden que llegó desde España por parte de la familia real.

Por este motivo, a San Bernardo se le conoce como “San Bernardo de los Borbón”, fundado por mis antepasados.

Actualmente, a esta obra, la presa Pilares, se le puede llamar la “Estafa Maestra en Infraestructura Hidráulica”, no sólo en Sonora, sino en todo México.

En el año de 1990, el recién creado y transferido Distrito de Riego, junto a su presidente de la SRL, iniciaron las gestiones para construir una presa más sobre el Río Mayo. Esta obra sí estaba contemplada, pero sólo si se concretizaba el proyecto del Plan Hidráulico del Noroeste (Plhino). Además, el lugar idóneo para construirla no era Los Pilares; el proyecto original contemplaba un sitio más arriba llamado “Las Garzas”.

En esa ocasión, en el Casino del Agrónomo de Navojoa, expuse la inconveniencia de construir dicha obra. En ese momento el proyecto se canceló gracias a que los directivos de los Módulos de Riego del Distrito no estaban tan manipulados como en la actualidad. Mi opinión fue ratificada poco después por la máxima autoridad en materia de agua de aquellos tiempos: el Dr. Palacios, del Colegio de Postgraduados de Chapingo.

Hay que recordar que construir una presa sólo se justifica si su construcción logra alguno de los siguientes objetivos:

A.- Ampliar la frontera agrícola: Es decir, regar más superficie, lo cual no se logró. Al contrario, la presa Los Pilares redujo el “volumen muerto” (el agua que no puede salir).

B.- Generar energía eléctrica: Tampoco se logró, aunque construyeron una cascada artificial mediante un cimacio, vertedor o “brinco”– como quieran llamarle- , cuya curva de remanso fue la que generó dicho volumen muerto.

C.- Seguridad de la población situada aguas abajo: En este objetivo fundaron su justificación, pero tampoco se cumplió.

Al contrario, se convirtió en un peligro innecesario por lo siguiente:

Según información técnica, se dice que ese muro de contención almacenará 450 millones de metros cúbicos que, por el desagüe que le dejaron, se pueden desfogar en 9 días.

Aplicando la hidráulica: sólo puede desfogar 50 millones diarios, lo que representa un gasto instantáneo de poco más de 500 metros cúbicos por segundo.

Aquí radica el peligro: en ese sitio, el río ha registrado caudales diez veces mayores (más de 5,000 metros cúbicos por segundo).

Seguramente se preguntará: ¿dónde meterán el resto del volumen si se presenta una avenida similar?. El peligro se agrava al haber solicitado- y logrado- elevar el Nivel Máximo de Operación (NAMO) de la presa original, dejándola sin el tan necesario colchón de amortiguamiento.

Es justo aquí donde radica la verdadera “utilidad” de la presa Pilares: sirve como el ejemplo perfecto de lo que no se debe hacer. No se debe construir innecesariamente una presa más en un río con escurrimientos raquíticos, tal como ocurre también en el caso del Río Sonora, donde participamos con nuestra experiencia y aportamos argumentos irrebatibles en contra de esas costosas obras a petición de los técnicos.

Por ello, solicitamos formalmente a la Presidenta de México que los recursos que no se aplicaron en dichas presas se destinen a la creación de un nuevo distrito de riego indígena en Sonora: el distrito “Dr. Samuel Ocaña García”. Esta obra beneficiaría a 5,500 familias, de las cuales casi la mitad pertenecen a la etnia Mayo. Para esto, ya tenemos la fuente que aportará el agua.

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